Según cuenta la leyenda, el rey Favila (hijo del rey Pelayo) le pidió a Alfonso I que construyera un templo en honor a él, cuando hubiera muerto. De esta forma, en los capiteles del pórtico de la iglesia del Monasterio de San Pedro de Villanueva, se narra la muerte del rey Favila, a manos de un oso.
Esta ruta discurre junto a la Capilla de la Santa Cruz, dentro de la cual hay un dolmen con una datación aproximada del 3.000 a. C. El trazado continúa por el Monasterio de San Pedro, declarado Monumento Nacional, y que hoy es Parador de Turismo. Desde Villanueva se asciende hasta el Pico del Arbolín lugar de impresionantes vistas de los Picos de Europa, Cangas de Onís, los valles de los ríos Sella y Güeña, así como de la zona costera. El descenso hacia Cangas de Onís se realiza por Celango y Cardes, hasta el Centro de Recepción.